Hay quien piensa que lo que no se ve no tiene porqué hacerse bonito y, por lo tanto, ni se le pasa por la cabeza invertir el más mínimo esfuerzo en conseguir que los acabados de su creación tengan el mismo estándar de calidad que el resto del producto. En cambio, hay quien cree que cada rincón de lo que hace merece el mismo cuidado y, por lo tanto, dedica horas y mimo a conseguir el mejor resultado, tanto si se ve como si no. En el fondo se trata de contraponer dos maneras de hacer: valorar las cosas por lo que parecen y valorarlas por lo que son.

05-culturaEn cualquier tipo de expresión artística o ámbito de creación –literatura, pintura, arquitectura, música, teatro, escultura, cine…– distinguimos entre lo que nos gusta más y lo que no nos gusta tanto. Generalmente, nuestro criterio se fija en lo que percibimos a primera vista, pero ¿qué ocurre si hacemos una inspección con algo más de detenimiento? Lo más probable es que acaben surgiendo «pequeñas cosas» que no nos convencen; a menudo son los detalles, los acabados, los flecos, los extras… Si el creador ha tenido en cuenta esas «pequeñas cosas», el resultado será óptimo.

También en el trabajo de la madera, que al fin y al cabo es el resultado de la expresión artística de un creador (diseñador, arquitecto, ebanista…), es importante distinguir entre lo que es auténtico y lo que lo parece. El diseño preciso de cada detalle, el gusto por los materiales de calidad, la selección de las maderas nobles, el uso de las técnicas más indicadas para cada caso (independientemente de su complejidad), el diálogo continuo con el usuario final para evaluar la adecuación a sus necesidades, el compromiso por el trabajo bien hecho… todo ello es importante para mejorar no solo la calidad percibida, sino también la calidad real. Porque, al fin y al cabo, es una cuestión de autenticidad, de ser un auténtico profesional, no solo de parecerlo.

01-culturaHay que fomentar lo que podríamos denominar la cultura del detalle, buscar la excelencia en cada fase del proceso de elaboración de una estructura de madera, un mueble, cualquier objeto de decoración o construcción… Y tenemos que educar el gusto para ser capaces de aspirar a la máxima calidad en el detalle, que es la expresión y la síntesis de la perfección.